A los 36 años y con un pie izquierdo que lo obligó a infiltrarse desde la segunda ronda, el español le ganó en sets corridos a Casper Ruud para llegar a su 14° Roland Garros y a su 22° Grand Slam.
Rafael Nadal llegó a Roland Garros como candidato, respaldado por el peso de su extraordinaria historia personal en el Grand Slam parisino; aunque también envuelto en dudas sobre lo que realmente iba a poder hacer dentro de la cancha con su pie izquierdo maltrecho, ante los mejores del mundo y en una superficie físicamente muy exigente. Pero terminó dando una demostración enorme de grandeza y resiliencia y dejó en claro que, mientras su tenis esté ahí, no hay rival que pueda hacerle frente sobre el polvo de ladrillo francés, donde se siente como en su propia casa.
