TODO SOBRE LA INDUSTRIA DEL DEPORTE

miércoles 26 agosto 2026

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Faustino Oro

Oro puro

Hay talentos que prometen. Y hay talentos que obligan a cambiar la escala con la que se mide el talento. Faustino Oro pertenece a la segunda categoría.

Tiene apenas 12 años y ya es Gran Maestro Internacional, el título máximo del ajedrez. Lo consiguió el 9 de mayo de 2026, con 12 años, 6 meses y 26 días, convirtiéndose en el segundo Gran Maestro más joven de la historia, apenas por detrás del estadounidense Abhimanyu Mishra.

Pero la dimensión de Faustino no está solamente en el título. Está en la velocidad con la que llegó hasta allí. Aprendió a mover las piezas durante la pandemia, en mayo de 2020, cuando tenía seis años. En pocos años fue número uno mundial de distintas categorías infantiles, se convirtió en el Maestro FIDE y luego en el Maestro Internacional más joven de la historia. También fue el primer jugador de 11 años en superar los 2500 puntos Elo.

Y hay otro dato que explica por qué el mundo del ajedrez lo mira con una mezcla de admiración y expectativa: Faustino ya juega contra los mejores del mundo.

En 2024 derrotó en partidas blitz nada menos que a Magnus Carlsen y Hikaru Nakamura. En 2026 compitió en escenarios de la máxima exigencia internacional y alcanzó el título de Gran Maestro enfrentando rivales de enorme experiencia.

Faustino Oro

El propio universo del ajedrez empezó a compararlo con las grandes figuras del deporte argentino. La FIDE lo presentó como el Messi del ajedrez” y destacó su extraordinaria precocidad. Pero quizás haya que tener cuidado con las comparaciones. Messi fue Messi porque convirtió una promesa extraordinaria en una carrera extraordinaria. Faustino recién está comenzando.

Y ahí aparece lo verdaderamente fascinante: Faustino Oro no es todavía la historia que estamos contando. Es la historia que estamos empezando a ver.

Argentina, un país que tiene una tradición ajedrecística enorme, vuelve a tener un nombre capaz de trascender las fronteras del tablero. Un chico nacido en San Cristóbal que aprendió a jugar casi por casualidad y que, seis años después, ya pertenece a la élite mundial.

Quizás todavía sea demasiado pronto para decir hasta dónde puede llegar Faustino Oro. Pero hay algo que ya no admite discusión: Argentina tiene frente a sí a un talento extraordinario, de esos que aparecen muy pocas veces en una generación.

El mundo del ajedrez ya aprendió su nombre. Ahora comienza la verdadera partida: la que puede convertir a aquel chico que aprendió a mover las piezas durante una pandemia en uno de los grandes nombres de la historia del ajedrez.

El tablero es infinito. Y lo más extraordinario es que todavía le queda casi toda la partida por jugar.

Orlando Di Pino